Una destacable labor realizan los profesionales del Centro de Rescate de Fauna Marina de la Universidad Católica el Norte en Coquimbo, quienes en lo que va del año 2016 ya rescataron y recuperaron a 36 especies que vararon en la región por diversos motivos.
Este recinto funciona desde el año 2012 en el campus Guayacán de la UCN tras la firma de un convenio de colaboración con el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura. Esto permitió dar pie a la rehabilitación y tratamiento de animales marinos, junto a la colaboración de la ONG Conservación Humboldt, que ayuda a recuperar a los pingüinos en mal estado, y la fundación Mundo Mar, que contribuye con alimentos para las especies y asesoramientos para rescatar a lobos marinos y tortugas de mar.
PROFESIONALES
Gerardo Cerda, encargado regional del Departamento Ambiental de Sernapesca, resaltó que sólo entre enero y febrero del 2016, hubo 57 ejemplares varados en la región, de los cuales 36 fueron rehabilitados, principalmente pingüinos de Humboldt y lobos marinos.
“Tuvimos un aumento explosivo de atenciones y el varamiento de especies se produce por falta de alimentación y la delgadez de los animales. Pero también afectan a la fauna marina los desechos que se arrojan al mar y las necropsias así lo confirman”, detalló .
El Día recorrió el centro de rehabilitación donde hoy están en recuperación ejemplares de pingüinos de Humboldt que fueron rehidratados y alimentados, los cuales serán devueltos al mar en la isla Pájaros. Pero también está en recuperación una especie tipo magallánica . A ellas se suma una ejemplar de lobo marino. Javier Sellanes, profesor asociado del Departamento de Biología Marina y secretario de investigación de la Facultad de Ciencias del Mar, manifestó la necesidad de ampliar las dependencias actuales ante la demanda existente, sumando al acuario y al museo. “Estamos generando proyectos para potenciar estas unidades, en lo cual está la intención del municipio para ayudarnos”.
Fátima de Lola, voluntaria de nacionalidad española, quien hace algunos meses se integró a colaborar, señaló: “Llegué a Chile y establecí contacto con otros voluntarios de la UCN, y desde entonces soy voluntaria. El trabajo con los animales es complicado, pero se aprende bastante”, resaltó.