• El ejecutivo indica que Minera Los Pelambres tiene un plan minero para operar hasta el 2035 y, por lo tanto, quieren comenzar los estudios necesarios para pensar en la extensión de su vida útil más allá de esa fecha.
  • Mauricio Larraín, gerente general de MLP, indicó que las inversiones bordean los US$ 1.000 millones en un plazo de diez años y estima que su ejecución, en el período más intenso, llegarán a los 2.000 empleos.
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En los próximos meses la minera espera presentar un estudio de impacto ambiental para poder operar principalmente con agua de mar desalada y construir un nuevo sistema de transporte de concentrado de cobre.

Mientras se retoman progresivamente las obras del proyecto INCO, suspendidas como parte de las medidas preventivas para la propagación del Covid-19, Mauricio Larraín, gerente general de Minera Los Pelambres, ya está pensando en la siguiente etapa de desarrollo de la compañía. Se trata de la iniciativa “Los Pelambres Futuro”, que considera cambios relevantes en la forma de operar de la mayor minera de la región de Coquimbo.

Según cuenta el ejecutivo, en los próximos meses presentarán un Estudio de Impacto Ambiental con un conjunto de inversiones para adaptar las actividades mineras a las transformaciones vividas por la provincia del Choapa y la región desde que se construyó Los Pelambres, hace más de 20 años. Entre los principales cambios, contempla dejar de utilizar agua del río Choapa y de pozos ubicados en el mismo sector y comenzar a operar mayoritariamente con agua de mar desalada. Además, plantea la construcción de un nuevo sistema de transporte de concentrado entre la mina y el puerto.

-¿La decisión de dejar de usar agua del río Choapa se debe a la presión de los vecinos? 

“No, llevamos muchos años trabajando junto a los habitantes del Valle del Choapa, con las organizaciones de regantes, los comités de agua potable rural y las autoridades. Hemos visto cómo la escasez hídrica es un fenómeno cada vez más recurrente y por eso colaboramos activamente a enfrentar sus efectos negativos, habilitando pozos para riego, mejorando canales o contribuyendo a mejorar la operación de los sistemas de APR. Al mismo tiempo, impulsamos el uso eficiente y cuidado del agua en nuestros procesos. Hoy cerca del 85% del agua que utilizamos es agua recirculada, es decir que ya se utilizó antes. 

La decisión de usar agua de mar tiene que ver con una mirada de largo plazo, de comenzar a imaginar Los Pelambres del futuro, para lo cual debemos integrar aprendizajes y adaptarnos a los cambios que han ocurrido en la provincia, en la región y en el país”. 

-¿Cuándo piensan que podrán comenzar a operar con agua de mar desalada? 

“Si se aprueban las inversiones que vamos a presentar, esperamos que en 2025 alrededor del 95% del agua que utilice Los Pelambres provenga de la recirculación o de agua de mar desalada. Es una forma concreta de colaborar a enfrentar los episodios de sequía que afectan a la región de forma cada vez más recurrente, porque dejaremos de extraer agua del río Choapa y de pozos ubicados con el mismo sector. Para ello, tenemos que ampliar la planta desaladora que hoy está en construcción, además de otras obras”. 

-¿Qué va a pasar con el agua que van a dejar de utilizar?

“No hay una definición tomada, es un tema que todavía debemos analizar al interior de la compañía”. 

-¿Además de usar agua de mar, que otros cambios van a introducir en la operación actual de Minera Los Pelambres? 

“En este mismo EIA, que hemos llamado Inversiones de Adaptación Operacional, vamos a incluir la construcción de un nuevo sistema de transporte de concentrado de cobre, el que estará alejado de las zonas más pobladas. El concentraducto actual fue diseñado cuando vivía mucho menos gente alrededor y, aunque funciona bien, creemos que es necesario construir uno nuevo, con otro trazado. Para ello vamos a utilizar gran parte de la misma plataforma que ya está habilitada para el transporte de relaves o de agua de mar desalada.  De esta manera, reducimos las interferencias de nuestras actividades con la vida cotidiana de los vecinos, lo que ahora ocurre en algunas ocasiones en que realizamos mantenciones”.

-¿Este EIA considera un aumento de producción? 

“No, a diferencia del proyecto INCO, donde hay un aumento en la capacidad de tratamiento de mineral para enfrentar la mayor dureza de las rocas que procesamos, las Inversiones de Adaptación Operacional no consideran aumentar la capacidad de nuestras instalaciones. Son inversiones que realizamos pensando en disminuir los posibles impactos de nuestras operaciones sobre el entorno y prepararnos para el futuro”.

-¿Por qué prepararse para el futuro? 

“Porque Minera Los Pelambres tiene un plan minero para operar hasta el 2035 y, por lo tanto, queremos comenzar los estudios necesarios para pensar en la extensión de su vida útil más allá de esa fecha. Tenemos una base minera con un potencial suficiente para pensar en ello, generamos un impacto positivo tanto en el empleo como en la actividad económica regional que podríamos sostener mucho más allá del plan actual y, por lo tanto, evaluar esta opción nos parece que puede ser de interés, contando también con la participación de nuestros vecinos y de las autoridades”. 

-¿Cuál es el monto de las Inversiones de Adaptación Operacional y qué beneficio tienen para la región?

“Son inversiones que bordean los US$ 1.000 millones en un plazo de diez años y estimamos que su ejecución, en el período más intenso, llegaremos a los 2.000 empleos. Creemos que ambas cifras son relevantes para la provincia y región porque, al igual que con el proyecto INCO, nuestro compromiso implica poder contar con participación de la mano de obra local, así como también priorizar oportunidades de negocios para los proveedores locales y regionales. 

Nuestro compromiso con la región y con el Choapa es de largo plazo y tanto INCO como los proyectos de Los Pelambres Futuro lo ratifican, sobre todo en un contexto económico como el actual”. 

-A seis meses de la llegada del Covid-19 a Chile ¿Qué balance realiza sobre las medidas tomadas por la empresa durante la pandemia?

“Esta pandemia ha puesto a prueba nuestra cultura de seguridad y salud. Creo que fuimos muy previsores, porque comenzamos la implementación de medidas en el mes de febrero, incrementando las acciones a medida que el virus comenzó a propagarse. 

Ya a mediados de marzo anunciamos la reducción de dotación de la operación regular, además de establecer puntos de control, como barreras sanitarias, donde controlamos a nuestros trabajadores. Además, de manera coordinada con la comunidad, dejamos de utilizar servicios de alojamiento en las localidades y disminuimos en un 50% la capacidad de pasajeros de los buses.

En el caso del proyecto INCO, suspendimos de forma temporal la mayor parte de las obras, pero asegurando un salario de $500.000 para la mayoría de sus trabajadores”.

-Están dando a conocer dos nuevas iniciativas cuando aún sigue en plena construcción el proyecto INCO, ¿en qué estado se encuentra?

“En abril suspendimos gran parte de sus obras. Hoy estamos retomando progresivamente su construcción, con un 36% de avance. Integramos nuevos protocolos de salud que nos permiten minimizar los riesgos de contagio. Además, durante ese período procuramos mantener el empleo de muchos trabajadores”.

-A raíz del tipo de relaciones que tienen con la comunidad del Choapa ¿cómo esperan que se reciba este anuncio?

“En nuestros más de 20 años hemos construido una relación que se basa en el diálogo abierto y transparente y el trabajo conjunto con los vecinos y las autoridades locales.  Por lo mismo, estamos convencidos de que nuestra actividad es una contribución importante al desarrollo de los habitantes de la Provincia de Choapa. Sin duda las localidades tienen hoy un rostro distinto al de hace dos décadas atrás y la mayoría de sus habitantes tienen una mejor calidad de vida. Esta contribución que la sentimos como parte del desarrollo integral de las comunidades que nos acogen se refleja en los avances que hemos tenido los últimos años de la mano del programa Somos Choapa, hoy desplegado en las cuatro comunas de la provincia, y últimamente en el rol de apoyo que hemos realizado en el marco de la emergencia sanitaria del Covid-19.

“Justamente para conocer la opinión de la comunidad, estamos iniciando el proceso voluntario de Participación Ciudadana Anticipada para las Inversiones de Adaptación Operacional, en el que vamos a sostener conversaciones con autoridades locales, regionales y provinciales, dirigentes y, en general, los vecinos. Esperamos tener una amplia llegada a toda la provincia y poder integrar sus puntos de vista”. 

 

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