Hoy Chile se encuentra en un momento crucial. Desde las movilizaciones estudiantiles del 2006 y su réplica en el 2011, que la ciudadanía casi total, no se empoderaba de las demandas sociales. A un año de las elecciones presidenciales, el escenario político cada vez está más desintegrado, y ni la disfrazada Nueva Mayoría, ni Chile Vamos pueden sostenerse por sí solas. Basta con mirar el acuerdo entre los dos sectores para el reajuste del sector público. ¿A cambio de qué? Un no-misterio.

Porque los ciudadanos hoy más que nunca se han unido, luego de casi tres décadas de transición, tiempo en el que solo se ha perfeccionado el modelo impuesto y heredado en dictadura, para hacer eco del descontento y sufrimiento de personas que ven como día a día, el Estado no les quiere asegurar el bienestar mínimo, por estar negociando con los intereses del empresariado.

Debemos tener en claro, que ante el desprestigio que tiene el ejercicio político partidista, es necesario que los espacios de reunión dejen de estar liderados por representantes de los partidos tradicionales, y sean devueltos a las bases. Fue lo que hizo la CUT, y hoy el Colegio de Profesores, dos grandes instituciones que históricamente han estado presente en las manifestaciones sociales, y son el soporte de la lucha por la dignidad de los trabajadores, y docentes, respectivamente.

Este día, los profesores de Chile le han dado una gran lección al gremio. Un colegio nacido en dictadura, cuyo propósito era el de reemplazar lo que había sido la SUTE, y mostrar hacia afuera que el régimen estaba preocupado por los docentes, apaciguando las violaciones cometidas también a muchos profesores que fueron torturados, muertos y desaparecidos. No obstante, no podemos pensar, que un colectivo nacido para enseñar, podría estar en acuerdo con ideales opositores a la democracia, la tolerancia y el respeto. Bastó la primera elección democrática para que el Colegio de Profesores saliera de las disposiciones del régimen y triunfara la lista opositora. Desde allí, que nunca ha dejado de estar presente, y en algunos casos ha sido protagonista, de los movimientos sociales que hoy son fuertemente reprimidas por un Estado que ha olvidado sus ideales.

Por lo mismo, las elecciones del gremio, y la CUT, hoy nos muestran que los espacios deben volver a ser de los profesores, trabajadores, mujeres y hombres, que cada día lideran los procesos de enseñanza y cambio social; que los líderes que poco y nada han respetado a los miembros de sus colectivos, deban dar paso al costado, y que los jóvenes que recién entran al sistema, se integren a distintos colectivos sociales, no solo por vocación, sino por compromiso. Ya no basta mirar, rezar o esperar. Es el tiempo de los cambios y transformaciones, cambios que deben nacer y surgir desde las bases organizadas, con unidad y autonomía.

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