Hace bastante tiempo que  he tenido las ganas de escribir, pero por los avatares de la vida diaria me fue imposible sentarme frente al computador a traspasar el montón de ideas que tengo en mi cabeza.

En estas semanas nuevamente me he detenido a leer publicaciones en los distintos medios de comunicación popular.  Muchos temas magnánimos e interesantes, como el experimento de las dos ranuras para explicar el fenómeno de la física cuántica, el debate latinoamericano sobre la ideología de género, la discusión sobre la gratuidad en educación superior, entre otros temas… pero lo que llamó en mayor medida la atención fue sin lugar a dudas las distintas ofertas de los candidatos a la presidencia de la república. Espero con esto no ofender a ningún filósofo, matemático o físico. Y aunque es un tema que no trasciende en lo absoluto al ser humano en su esencia, creo que es imposible abstraerse de dicho papelón.

Papelón no tan solo de los candidatos, sino de la sociedad en su conjunto.  Sé que voy a sacar varias ronchas con la propuesta, pero así como el físico o el matemático voy a ser lo más simple y pragmático al exponer el punto central de esta columna.

Entonces lo primero que digo es que: ¡Sebastián Piñera va a ganar la elección a la presidencia de la república!, y que el resto de los candidatos solo competirá por el honor y por un lugar en la trastienda del sector público. Soy capaz de aseverar y no es que me esté limpiando el popín antes de ir al baño, pero seamos justos. La “centro izquierda” no ha hecho mérito alguno para  mantener el poder. Tenemos una presidenta que mira desde Chile su próximo cargo en naciones unidas y de cómo salvaguardar el poco capital político que le dejo parado su amado hijo. Por otro lado una izquierda más extrema que no garantiza una sana gobernabilidad, ya que su eslogan de todo para todos es solo el típico cuento populista del tiempo de un tal llamado Robin Hood. Y que aunque sea el ideal de sociedad que todo mortal anhela en relación a la equidad y la igualdad ante el estado, solo en sí misma termina siendo inaplicable por conciencia de sus propios adeptos. Recordemos que hasta hoy la alegría nunca le llegó al pueblo. Muy por el contrario, solo llegó mayor control de las multinacionales  en aquellas necesidades que el tal Hood defendía con tanto afán.

Hoy somos esclavos libres, porque nacemos debiendo a cada santo una vela y no es precisamente por culpa del Voldemort de los años 80´, es por el poco compromiso de aquellos que hoy dicen haber luchado por la democracia.

Así que volvamos al punto de que Piñera va a ganar la presidencia de la república. Va a ganar porque su inteligencia es superior a las expectativas y al grado de valoración que el mortal de calle hace sobre sus necesidades.  Por ejemplo, ayer mientras hacía las compras de la semana veía como personas iguales que yo se endeudaban en el “retail” en  televisores de 50 o más pulgadas… sí, esas mismas personas que suelen quejarse de que en televisión dan puras estupideces, y lo peor de todo en una tienda que es el símbolo del capitalismo.

Así que no estoy tan lejano a la propuesta de la poca valoración hacía el desposeído, al que realmente quedó fuera de la “gratuidad” en educación porque no es capaz de mentir en sus datos socioeconómicos y en aquellos que nunca le van  a exigir al estado la dependencia en las necesidades primarias.

El chileno de verdad no tira piedras, no hace huelga de hambre, no quema a personas y su propia cultura, no exige ser mantenido por el estado. El verdadero chileno se levanta temprano a cultivar su tierra, a estudiar y a ganarle a su propio destino. Este patriota regatea en la feria, come sopaipillas y un café a la salida del metro, conversa y saluda al de al lado, busca mil posibilidades para sobrevivir, es maestro chasquillas, llora con la teletón y con los triunfos de la selección de fútbol; es creyente de santos y de dioses, pero también asume sus propios demonios, a veces juega el Kino y la lotería con la esperanza de que le toque bailar con la bonita. Y a pesar de ello siempre lidera su futuro, porque no está dispuesto a esperar que le caiga del cielo.

Así que para los que creen que este 19 de noviembre va a cambiar lo que es sabido, les digo que mientras no entiendan porque deben hacer las cosas esperen sentados a que Sánchez, Henríquez, Guillier,  Kast o Navarro van a pasar del 20%. El 66% de los chilenos de verdad estarán viendo desde su casa en los nuevos Smart-tv como el otro 33% se matan por lo mismo de siempre.

"La diferencia entre un esclavo y un ciudadano es que el ciudadano puede preguntarse por su vida y cambiarla" Alejandro Gándara (1957)

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